Mi Propósito y mi Propuesta de Valor
Una de las mayores preguntas que uno o una puede plantearse es cuál es su propósito de vida, cual es su razón de existir.
Es una pregunta que no cuenta con una única solución. No hay una sola respuesta a este problema, sino que hay varias: tantas como individuos.
Por eso yo la voy a responder. Daré mi propia versión: si tuviera un cliente o futuro consumidor delante de mí, y tuviera que definirle mi propósito, en tres o cuatro líneas, sería este:
“Mi propósito es dar luz y conciencia al papel de la belleza y al poder de la conexión con uno mismo mediante el arte, y la creatividad de otras personas. Mi propósito es dar consejos sobre bienestar, productividad y creatividad que estén orientados al fin último de vivir una vida con mayor intención, serenidad, y servicio, mientras dejas que la belleza artística eleve tus estándares y tus valores personales.”
Obviamente, es un propósito elevado. No tan elevado como lanzar cohetes a Marte, o reducir las muertes por sida, pero sí lo suficientemente elevado como para inspirarme a hacer cosas, que de otro modo no haría.
Esa es mi primera respuesta a la pregunta, y puede que cambie ligeramente. Pero su esencia seguirá manteniéndose intacta: que tú, que alguien (él o ella) pueda despertarse a sí mismo emociones positivas mediante la atención al arte y el don de otros seres humanos.
Sin embargo, hay un problema. Y el problema lo tenemos tanto yo como el mundo.
Dejadme que os explique.
El problema lo tiene el mundo en que vivimos. La sociedad vive, respira, y se mueve en piloto automático. Queremos vivir permanentemente entretenidos, distraídos, y saltando de un placer en otro. El fútbol define nuestra vida de formas casi inimaginables, la industria del tabaco mueve millones, los hombres se emborrachan para tener la valentía de hablar con mujeres en los pubs, y las noticias reafirman la premisa de que sólo 15 o 20 personas en todo el planeta mueven los hilos de nuestro día a día, una y otra vez.
¿Y por qué sucede eso? Hay varias explicaciones, pero yo diría que esto es producto de un mundo donde el mayor propósito de cada empresa es aumentar sus beneficios, año tras año. Aunque sea contaminando ríos, partes del océano, o creando smog en las ciudades. Sin embargo, hace tiempo que este sistema tocó techo, como decía mi anterior psicólogo. Las desigualdades siguen aumentando, los multimillonarios pagan muy pocos impuestos, y en algunos países la gente vive para trabajar, lo cual crea cansancio y fatiga… lo cual es peligroso.
Si no defines qué es importante o valioso, si no defines unos principios morales fuertes, y no te vuelves mejor persona del mejor modo posible para ti… Es inevitable la apatía. Si tu eres el rarito o la rarita que tiene la suficiente valentía para cuestionar el sistema que han creado nuestros antepasados, y dar tu propia definición de felicidad, y éxito, y crear tus propios valores, te pones automáticamente en una dura posición. Tú salud mental pende de un hilo.
El momento en el que haces eso, es el momento en que, de forma obligatoria, debes mejorar tu grado de desarrollo personal, y tu resiliencia. Escoger lo que quieres hacer y ser libre es como jugar a un videojuego al revés: al principio empieza súper difícil, y al final se vuelve fácil y sencillo. Con el pasar de los meses y años, es coser y cantar. Te acostumbras.
Por eso reitero lo que he dicho: la motivación y tener un propósito es importante, pero en ocasiones lo es más saber jugar a las reglas que el mundo sigue. Por eso, el problema lo tenemos nosotros también.
El problema lo tenemos cuando negamos la realidad: negar que el mundo es como es, es no aceptarlo, y además, es negar tu responsabilidad para decidir qué harás al respecto. Es el Dolor 2 tras el Dolor 1 derivado de la flecha, parafraseando la metáfora de la flecha de Buda.
Por eso mi propósito es hacer que la gente sienta ciertas emociones que con los años aprendió a reprimir. Mi propósito es fortalecer el hemisferio derecho de la gente, en un mundo dominado por el hemisferio izquierdo: que se preocupa por hojas de cálculo, y softwares en la nube.
Os he dicho mi propósito. Lo que sigue es mi propuesta de valor.
Mi propuesta de valor, sería crear un producto o servicio orientado a ese fin. No sería un producto orientado a crear cambios a largo plazo. No enseñaría a la gente a dibujar mejor en dos meses aprendiendo a hacer unos tres cuartos, o a ganar 500€ en seis meses. Sería algo sutil, algo que aliviara tensiones arraigadas por promesas rotas, e ignorancia auto asimilada.
Y para llegar a ese punto tendría que hacerme visible. Tendría que ser la marca personal y ser, a la vez, el agente de relaciones publicas que lleva esa marca personal a cualquier sitio. Tanto física como virtualmente. Necesitaría ambición moral, compromiso, y asumir el papel de persona que está en la base de la pirámide, y quiere subir peldaño tras peldaño, tras haber respirado vanidad e interés propio por parte de otros u otras.
En relación a este ensayo, quiero indagar un poco más en a qué me refiero cuando digo base de la pirámide. Nosotros, los humanos, somos máquinas racionales y emocionales, y somos expertos/as en detectar patrones. Día y noche, día y noche. Estaciones del año. Festividades como la Navidad, la Semana Santa, los petardos de San Juan… ¿Lo pillas?
Pues hay un patrón que he notado ya infinidad de veces. Es el patrón estrella. El patrón de callarme quien soy para complacer a otras personas. El patrón de ser validado a cualquier precio, y de evitar cualquier conflicto a toda costa. El patrón de “escudarme”.
Obviamente, como seres humanos, nuestra principal prioridad es sobrevivir. Y el patrón estrella te ayuda en eso, precisamente: es excelente para sobrevivir.
Pero si quieres dejar una huella positiva en los demás, y transmitir esa alegría interna y externa haciendo lo que te gusta, este patrón es inútil. Te hace desgraciado a la larga.
Ahora bien, tú no puedes escribir afirmaciones y repetirte gilipolleces en el espejo diciendo que esto no sirve. Para saltar al otro lado del lago, debes partir desde tu premisa principal. Debes sentirte cómodo con ser diferente. Debes abrazar, cada tanto la perdida. Y sobre todo, debes desarrollar la empatía.
Simplemente eso. Quería comentar, compartir lo más importante, y definir mi propósito, así como los obstáculos principales que tendré que enfrentar.
Nos vemos pronto,
Xavi